Ruptura de pareja

Qué significa para algunas mujeres la ruptura de la pareja

Hemos comprobado que los hombres suelen tomar la iniciativa en la ruptura cuando deciden apostar por otra relación de pareja o por otro estilo de vida sin compromiso amoroso. En cambio, las mujeres suelen separarse como última alternativa ante una relación deteriorada o por escapar de una relación de discriminación y/o de violencia.

La mujer ha sido educada para ejercer el rol de sumisión para depender, como mínimo, emocionalmente de su pareja, y para entregarse en cuerpo y alma al proyecto de crear una familia que alimente su autoestima.

Cuanto más peso tradicional tenga una mujer en su identidad, más le constará aceptar la realidad de la separación. Cuando se enfrenta a una ruptura de pareja, además de provocarle un gran sentimiento de culpabilidad por no haber cumplido con su “misión”. A veces tiene que enfrentarse, por primera vez, con la idea de que ella tiene la responsabilidad hacia sí misma, de ser autónoma a todos los niveles. Tropieza con el handicap de que no ha sido preparada para vivir una realidad de autonomía, que puede llegar a ser satisfactoria, pero que en esos momentos de desvinculación se hace inalcanzable.

Los problemas más comunes que suele tener una mujer en su proceso de separación se centran en la pérdida de la autoestima (del modelo de mujer que fue), acompañado por un fuerte sentimiento de fracaso personal por la ruptura, en su falta de autonomía, especialmente en lo relacionado con las funciones que antes desarrollaba su pareja (área financiera, de ocio, de mantenimiento de la casa,…), y en una dependencia emocional generalizada, la cual la hace especialmente vulnerable a vivir la soledad de manera negativa. Además, suele tener un déficit de asertividad que le dificulta mucho la desvinculación de su expareja, sobre todo, cuando éste es y ha sido abusivo con ella. También suele tener dificultades y/o falta de habilidades educativas con sus hijas/os, sobre todo, las que tienen que ver con la disciplina. Hay dos variables que diferencian a este grupo de mujeres: ­
- Cuando ella toma la decisión de separarse generalmente por relaciones abusivas en algún grado: suele tener mucho miedo para enfrentarse sola a su nueva vida y para poner límites a su expareja, siente mucha rabia por haber aguantado lo vivido en la relación. ­
- Cuando él toma decisión, y ella se ve forzada a separarse sin desearlo. En este caso la mujer está más enganchada al sentimiento amoroso, siente culpa por haber sido abandonada y autocompasión, lo cual la dificulta enormemente el desarrollo de una actitud activa necesaria para rehacer su proyecto de vida.

El tiempo que transcurre desde que se produce la separación real hasta que deciden solicitar ayuda psicológica es una variable que indica la extrema dificultad que significa para muchas mujeres afrontar este cambio de vida tan traumático. Una mujer puede llevar varios años separada, sin embargo, puede seguir teniendo enganches emocionales hacia su ex pareja, o tener dificultades para desvincularse, y/o puede tener dificultad para poner límites adecuados a alguna de las personas implicadas en el contexto de la separación (ex pareja, hijos/as, otros familiares, etc.)

Cuando una mujer, una vez concluido el proceso de divorcio, y pasado un tiempo prudencial, no puede adaptarse a los cambios en su vida y seguir adelante, suele presentar una serie de síntomas identificables y una serie de sentimientos y comportamientos autodestructivos (Síndrome de Mujer Divorciada):

  • Depresión y ansiedad.
  • Alteración del sueño y la alimentación.
  • Baja autoestima y autodevaluación de los pensamientos y comportamientos asociados a este estado.
  • Grandes esfuerzos por compensar la imagen negativa de sí misma (trabajadora incansable, haciendo dietas, ejercicio físico,…).
  • Dificultad para establecer relaciones sociales.
  • Temor y resistencia a la intimidad.
  • Pensamientos suicidas por vergüenza o asco de sí misma.
  • Parálisis psicológica, incapacidad de seguir adelante.
  • Tendencia a sabotear cualquier cambio potencialmente positivo en su vida.
  • Tendencia a ser reservada sobre su historia real, comunicando sólo la historia oficial.
  • Mantenimiento de relaciones con el exmarido, a pesar de la indiferencia manifiesta y/o incluso la hostilidad de éste.

Los síntomas más frecuentes, y por los que se suele pedir ayuda, son la intensa ansiedad y la depresión debilitante, presentes en un conflicto interno sin solución. Sin embargo, estas mujeres no relacionan este agotamiento emocional con el vínculo que mantienen con sus exmaridos, que realmente es la causa de su malestar.

Cómo trabajamos la ruptura de la pareja en Mujeres para la Salud

Cuando una mujer asiste a nuestro centro presentando los malestares propios de la ruptura de la pareja el itinerario más aconsejable es afrontar, en las sesiones individuales de terapia, el desequilibrio emocional que está suponiendo la experiencia de la separación. Una vez que los niveles emcionales se hacen asequibles se inicia el trabajo terapéutico con otras mujeres en la misma situación a través del Taller de Ruptura de Pareja.

En el trabajo terapéutico con una mujer con este síndrome es imprescindible no sólo comprobar que sigue vinculada a su exmarido sino saber qué tipo de conexión emocional la mantiene unida a él. Aunque el vínculo en sí mismo define el síndrome y es el responsable de los síntomas, dependiendo de la mujer provocará diferentes emociones y comportamientos.

Es imprescindible que las mujeres con este síndrome sean capaces de ver, detectar y aprender a responder asertivamente a las conductas manipuladoras y de control, que muchos exmaridos pretenden seguir ejerciendo sobre ellas después del divorcio.

En el área de las relaciones con las/os hijas/os tienen que estar muy alerta por que, a veces por el sentimiento de culpa por la separación y otras por la nueva situación en sí misma, abren el campo para que ellas/os también intenten manipular.

No podemos olvidar las objetivas dificultades económicas a las que muchas mujeres se enfrentan después de la separación. Todavía hoy el número de custodias adjudicadas a las madres es mayoritario, menores sueldos en las mujeres, incumplimientos en el pago de la pensión a l@s hij@s, el número de familias monoparentales que no comparten cargas sigue estando encabezado por mujeres, etc…

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