Políticas públicas en la Comunidad de Madrid. Recursos y carencias

Ponencia Soledad Muruaga: Jornadas de Derechos Sexuales y Reproductivos

Lunes 30 de abril de 2012, por Soledad Muruaga López de Guereñu




En la actualidad y a nivel mundial, se reconoce que el ejercicio de los Derechos Sexuales y Reproductivos de las mujeres, es un derecho básico y tiene un gran impacto en nuestra salud integral.

Este derecho fundamental está reconocido por nuestro país en acuerdos aprobados en diversas Conferencias Internacionales y se halla recogido en el marco legal de la Ley General de Sanidad. En el caso de la Comunidad de Madrid, en diciembre de 2001 se aprobó la Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid (LOSCAM), y en 2002, nuestra comunidad recibió las transferencias sanitarias del INSALUD, creándose el INSTITUTO MADRILEÑO DE LA SALUD (IMSALUD), lo que supuso un gran avance en el marco legal para la cobertura de las prestaciones relacionadas con la salud sexual y reproductiva.

Sin embargo, este avance legal no ha tenido en nuestra Comunidad de Madrid el desarrollo práctico esperado, no se han impulsado convenientemente las prestaciones necesarias para el ejercicio real de los Derechos Reproductivos y, menos aún, para el ejercicio de los Derechos Sexuales de las mujeres, desde una perspectiva de género, desde un abordaje que cuestione el modelo tradicional de sexualidad, basado en las ideas de control, dominación y rechazo de los sentimientos.

Entre las carencias más básicas y significativas para ejercer nuestros Derechos Reproductivos, destacan los siguientes:

  • Grandes dificultades de acceso a la anticoncepción, tanto a los métodos, como a los servicios públicos.
  • La gran mayoría de los métodos anticonceptivos no están financiados por el Sistema Sanitario Público.
  • Un gran número de Centros y Hospitales Públicos no se receta la Anticoncepción de Emergencia.
  • La Sanidad Pública sólo atiende el 3% de las IVE. El 97% lo realiza la privada.
  • No existen recursos específicos para la atención en sexualidad.
  • No existe una intervención educativa adecuada en este área.

Y que, como consecuencia de estas carencias, en los últimos años, en la Comunidad de Madrid se han duplicado los abortos inducidos.

Por supuesto, que resolver estas carencias es importante y urgente, pero, sobre todo, necesitamos tratar este tema con una perspectiva de género feminista, lo que significa especificar, claramente y por separado, nuestros Derechos Sexuales y nuestros Derechos Reproductivos, tal y como avanzamos, hace unos años, al diferenciar los conceptos de Sexualidad y de Reproducción.

Estamos comprobando que al llevar a cabo las reivindicaciones conjuntas de los Derechos Sexuales y Reproductivos, nos quedamos siempre a mitad de camino. Permanecemos siempre a vueltas con las mismas problemáticas, derivadas de una concepción de reproducción y de maternidad machistas y patriarcales, de una sexualidad centrada en la genitalidad, exclusivamente coital y heterosexual, una sexualidad destinada a dar placer a los otros, muchas veces a costa de nuestro propio placer y dignidad como mujeres.

Las consecuencias son bien conocidas: aumento de las IVE, de ETS y el SIDA o los numerosos efectos secundarios de métodos anticonceptivos que perjudican gravemente nuestra salud.

Basándose en esta concepción patriarcal de la sexualidad, las instituciones sólo abordan los servicios más básicos derivados de la reproducción y, se “olvidan” de la promoción de nuestros derechos sexuales y de nuestra verdadera liberación sexual, que está definida por nosotras mismas y cuyo objetivo primordial es ampliar nuestra autonomía y nuestro empoderamiento corporal, sexual y mental como mujeres.

Por ello, en el Espacio de Salud “Entre Nosotras”, abordamos la sexualidad de las mujeres desde esta perspectiva de género, considerándola como uno de los factores clave en nuestro tratamiento terapéutico para la mejora de la salud mental de todas nuestras usuarias.

El grado de concienciación y la nueva visión sobre la sexualidad que alcanzan las mujeres se puede apreciar en la siguiente Carta de Derechos Sexuales elaborada en uno de los talleres terapéuticos:

MIS

DERECHOS SEXUALES

Tengo derecho:

1. A ser respetada en todo momento en mi sexualidad.

2. A saber decir NO y que sea NO.

3. A dar y recibir.

4. A parar el acto sexual si me deja de apetecer o me duele.

5. A conocer, explorar mi cuerpo y el de mi pareja, sea cual sea su sexo.

6. A no fingir un orgasmo para no sentirme rechazada o tildada de frígida.

7. A tener mis propios gustos y preferencias y hacerlos saber a mi pareja para sentirme más implicada y no “como dejándome llevar”.

8. A tener mis propias fantasías sexuales sin sentirme culpable.

9. A tomar la iniciativa sexual.

10. A poder vivir la sexualidad de forma sencilla y placentera, sin tener que buscarle una finalidad.

11. A poder pasar rachas más o menos activas, sin que suponga un trauma.

12. A recibir tanto como yo doy, sin sentirme egoísta por ello.

13. A decidir cuándo, cómo y dónde.

14. A que no haya dolor físico ni psicológico

15. A no ser un símbolo sexual.

16. A decidir.

17. A comunicarme abiertamente y expresar mis deseos sexuales y mis emociones.

18. A ser libre, siendo yo misma en todo momento y lugar.

19. A ser tratada como una mujer y no como una niña.

20. A ser tratada con igualdad.

21. A no ser siempre yo la responsable de los métodos anticonceptivos.

22. A ser feliz y estar satisfecha con mi sexualidad.

Tener así de claro nuestros derechos sexuales como mujeres, es el primer paso para llegar a ejercerlos, mejorar nuestro bienestar y nuestra salud integral.

Además, necesitamos lograr el apoyo decidido de los gobiernos y de nuestros/as responsables políticos/as en la implantación de una política educativa con perspectiva de género, libre de prejuicios sexuales y de fundamentalismos religiosos, así como obtener recursos de calidad con una financiación adecuada.

Y, fundamentalmente, necesitamos establecer un Plan de formación dirigido a los/as profesionales del ámbito social y sanitario de Atención Primaria y Especializada, en el que se proporcionen los conocimientos y habilidades adecuados, unido a una sólida formación de género, para mejorar la calidad de la atención de estos/as profesionales en los aspectos relativos a la Salud Sexual y Reproductiva.

En la Asociación de Mujeres para la Salud estamos convencidas de que este es el camino que necesitamos emprender todas las mujeres para conseguir que se produzca una verdadera revolución sexual.

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XXVI-2007

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