El cuerpo en negativo

Lunes 30 de abril de 2012




Durante unas semanas, aproximadamente en noviembre de 2006, hubo una discusión en las calles, los trabajos, los programas de radio o televisión centrada en el Índice de Masa Corporal de las modelos de la última Pasarela Cibeles.

Se trató el tema desde muy diferentes puntos de vista: se cotilleó sobre si Fulanita o Menganita, modelos de renombre o famosillas del corazón, habían pasado la prueba, se habló de qué repercusión tendría esto en el resto de Pasarelas mundiales, se especuló con la idea de que todo esto era un plan firmemente diseñado para terminar con el problema de la anorexia, etc.

Como si el que unas chicas se pesen tuviera tanta relevancia. Todo este discurso estaba carente de sentido, y no hay más que ver sus efectos casi un año después. Puesto que en ningún momento se atiende a lo que es más importante: ¿cuál debe ser el canon que represente la belleza de las mujeres?, porque, ¿no se supone que eso es una pasarela de belleza?, ¿de ropa carísima que consigue realzar nuestra hermosura?. Todo el revuelo estaba dirigido a dilucidar la línea entre lo patológico y lo que casi lo es pero aún no. Por ejemplo recuerdo que se habla de que una de las modelos tenía un Índice de Masa Corporal que casi casi estaba en la anorexia, pero como no, la dejarían desfilar. Y este discurso se integró en las charlas como si eso fuese lo importante si tiene anorexia o sólo casi la tiene. En lugar de plantearnos qué necesita una modelo para parecer saludable, feliz. No se habló de cuánto pesa una mujer alta de esa edad, o de cuánto deporte a la semana debe hacer para estar fuerte, por ejemplo.

El que todo este escándalo mediático terminase diluyéndose entre el resto de noticias sórdidas más de actualidad, diría que se debe a lo normativizado que está el hecho de definir el cuerpo de las mujeres en negativo. Es decir, se define el cuerpo femenino en función de lo que no tiene que ser y no de lo que sí es o de lo que puede llegar a ser. Por ejemplo, las dietas están pensadas para perder peso pero no para ganar salud. Y los consejos alimentarios están destinados a mejorar una dolencia, se presentan como una vía de paliar el dolor o la enfermedad, no una forma para tener más salud (como toma remolacha antes de las lentejas para fijar mejor el hierro si tienes anemia. Pero si no tienes anemia no verás en TV o revistas no científicas la importancia de tomar remolacha o lentejas). Así como los consejos sobre el paso del tiempo (cremas, cirugías, ropa, ejercicios para mantener firme la piel flácida, etc.), destinados a ocultar la edad, de nuevo el cuerpo cuando vive aparece como algo negativo.

Otro efecto de definir el cuerpo así, es eso que nos pasa cuando nos miramos desnudas ante un espejo: nos machacamos con lo que tendríamos que tener aquí o con lo que no tendríamos que tener allá. Nos comparamos mentalmente con el cuerpo de estas modelos, cuerpo imposible y no saludable. Y el resultado es que el nuestro siempre tiene algo malo (por exceso o por defecto). Mirarnos de nuevo suele resultar algo negativo. Cuando podríamos valorar la utilidad del mismo, su suavidad, texturas o placeres que nos puede proporcionar ese nuestro vehículo en la vida. ¿Así como es posible tener alta la autoestima?

Para terminar, el equipo de “Entre Nosotras” os anima a que miréis detenidamente los cuerpos de las mujeres que aún viven en organizaciones tribales y alejadas del consumismo y de los avances tecnológicos. Que escojáis una que tenga un medio que les permita tener una dieta variada y ecológica, que vivan al aire libre y que realicen ejercicio. Sí, algunas quedan. ¿Son los cuerpos de esas mujeres como los de las modelos? ¿O son más cercanos a lo que ves en el espejo cada día?

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XXVI-2007

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