El Perfil sociodemográfico de las usuarias de Entre Nosotras

Martes 24 de abril de 2012, por Mujeres para la Salud




Durante los años 2004-06 a “Entre Nosotras” acudieron mujeres de todas las edades, desde los 18 años hasta los 64 años de edad; si bien, las mujeres menores de 25 años estaban poco representadas.

Edad de las mujeres atendidas:

Gráfico 1

A la vista de los datos, no se podía asociar los trastornos a ninguna edad concreta, ni decir que mujeres de una determinada edad no acudían a nuestro espacio de salud ni padecían trastornos de género; muy al contrario, en “Entre Nosotras” atendemos a mujeres de todas las edades, cuya característica relevante es que padecen trastornos de género, como los aquí descritos.

Estudiada la edad de las mujeres atendidas quisimos ver que pasaba con el estado civil. Observamos que había mujeres solteras, parejas de hecho, casadas, en trámites legales de separación, separadas, divorciadas y un porcentaje muy bajo de viudas.

Estado civil de las mujeres atendidas:

Gráfico 2

Así, las formas de convivencia son muy variadas, aunque principalmente son mujeres que viven en pareja con hijos/as (casadas o pareja de hecho), solas con hijos/as (trámites separación, separadas o divorciadas) o con la familia de origen (solteras).

Formas de convivencia:

Gráfico 3

El estado civil y las formas de convivencia nos sirven, además, para crear un nuevo indicador con información relativa a la convivencia o no en pareja . Este indicador refleja la etapa en la relación afectiva y el rol de esposa/pareja: ­

- Sin convivencia en pareja: están incluidas las mujeres que no conviven y no han convivido en pareja, son las mujeres solteras que principalmente viven con la familia de origen.

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- Con convivencia en pareja: en la que hemos encuadrado tanto a las casadas como a las que tienen pareja de hecho, que en algunos casos tienen hijas/os y en otros no.

­- Ruptura de la convivencia: se han juntado a las mujeres en trámites de separación, separadas y divorciadas. Estas mujeres viven solas, solas o con sus hijas/os, también pueden compartir piso o que haya familiares viviendo con ellas.

Convivencia en pareja:

Gráfico 4

No existía ningún tipo de convivencia en pareja que representase en mayor grado a las usuarias de “Entre Nosotras”. Al igual que sucediese con la edad, los datos confirmaban que las mujeres atendidas estaban en las misma proporción solteras, casadas o en situación de separación y, por tanto, que unas no habían convivido en pareja, otras convivían en pareja y otros habían roto con la convivencia en pareja. En definitiva, en “Entre Nosotras” atendemos a mujeres con distintas situaciones de pareja y con diferentes formas de convivencia pero todas ellas padecen un trastorno de género.

Por último, existe una relación esperable entre el estado civil, las formas de convivencia y la edad. Hemos agrupado a las mujeres en tres grupos de edad según la lógica del momento vital: jóvenes (menores de 35 años), medianas (de 35 a 49 años) y mayores (50 años o más); y hemos comprobado que: ­
- Las mujeres menores de 35 años, en su mayoría, son solteras y no conviven en pareja. ­
- Las mujeres entre 35 y 49 años están casadas o con pareja de hecho y, en gran medida, también están separadas. En este grupo dos de cada diez mujeres están solteras. ­
- Las mujeres de 50 años o más están por igual casadas/pareja de hecho o separadas. En “Entre Nosotras” no es habitual encontrar mujeres solteras de estas edades.

Estado civil: mujeres menores de 35 años:

Gráfico 5

Estado civil: mujeres de 35 a 39 años:

Gráfico 6

Estado civil: mujeres de 50 años o más:

Gráfico 7

Por tanto, además de saber que a nuestro espacio acuden mujeres de todas las edades, estados civiles y formas de convivencia, son mujeres que siguen pautas “normales” entre la edad y el estado civil y las formas de convivencia.

Respecto a la maternidad, era necesario ver si en nuestro espacio de salud había diferencias significativas entre el porcentaje de las que eran madres y las que no o, por el contrario, la presencia de ambas era igual de representativa. Los datos muestran que el porcentaje de las mujeres que son madres es muy similar al de las que no tienen hijas/os y que no puede decirse que acudan en mayor medida unas u otras:

Maternidad de las mujeres atendidas:

Gráfico 8

Además, respecto a la maternidad existe una considerable correlación entre la maternidad y la edad: cuanto menor es la edad de las mujeres menor es el número de hijos/as, en el otro lado, cuanto mayor es la edad de las usuarias más hijas/os tienen:

­- Las mujeres menores de 30 años no tienen hijos/as. ­
- Entre 30 y 34 años tienen una hija/o.

­- Entre 35 y 39 años tienen más de, uno aunque no todas. ­
- Entre 40 y 49 años se incrementa a dos el número de hijos/as, tampoco todas. ­
- Las mujeres con 50 años o más tienen dos o más hijas/os.

De este modo, se descartan posibles situaciones extremas y atípicas, por ejemplo: madres muy jóvenes, mujeres jóvenes con muchos hijos e hijas, mujeres mayores sin hijas/os, etc. y, en este sentido, había mucha normalidad entre las mujeres atendidas. Además, son las mujeres solteras las que en menor proporción tienen hijos, y las mujeres casadas y separadas las que más:

Conocida la edad, el estado civil, las formas de convivencia y la maternidad se estudió el nivel de estudios y la situación laboral de las mujeres atendidas. Respecto al nivel de estudios cabe señalar el bajo porcentaje de mujeres con estudios básicos o sin estudios y el alto porcentaje de mujeres con estudios universitarios. En general, el nivel de estudios de la usuaria de “Entre Nosotras” es un nivel medio-alto.

Nivel de estudios de las mujeres atendidas:

Gráfico 9

Respecto a la situación laboral, la mayoría de las mujeres tenían un empleo remunerado. Sólo una de cada diez se dedicaba en exclusiva al trabajo dentro de casa.

Situación laboral de las mujeres atendidas

Gráfico 10

La mayoría de las mujeres que acude a “Entre Nosotras” tiene un empleo, lo que indica que está presente tanto en la esfera pública como en la privada, y tiene una buena formación. Hemos interpretado que: si una mujer no está sólo vinculada a la esfera del hogar y tiene una nivel formativo medio tiene más posibilidades de informarse y de encontrar soluciones adecuadas para mitigar el malestar. Su red social será más extensa y variada si tiene contacto con el afuera, y más limitada y simplificada sí está recluida en el ámbito privado del hogar.

Por tanto, la alta representación de mujeres con niveles formativos medios y altos y que trabajan fuera de casa lleva a concluir que a “Entre Nosotras” acuden mujeres con formación, que trabajan fuera de casa y que padecen trastornos de género.

Concluimos que en “Entre Nosotras” están representadas todas las mujeres en cuanto a edad, maternidad, estado civil y formas de convivencia. Por tanto, no existe un único tipo de mujer asociado a los trastornos de género, sino que el único factor de riesgo para padecerlos es ser mujer. Es decir, cualquier mujer, de cualquier edad, con cualquier situación de pareja, independientemente de la forma de convivencia o de que tenga hijos o no, etc. es población de riesgo, susceptible de sufrir un trastorno de género. No obstante, en cada momento vital, y según la generación de pertenencia, las contradicciones a las que nos enfrentamos son diferentes y el riesgo de padecer un trastorno se incrementa o disminuye. A continuación, hacemos una descripción del perfil sociodemográfico asociado a cada trastorno para mostrar como la edad, el estado civil, las formas de convivencia y la maternidad explican el momento vital en el que podemos padecer cada uno de los trastornos de género:

­Depresión de género de la mujer joven:

Las mujeres que sufren este tipo de depresión son mujeres menores de 35 años y, sobre todo, mujeres entre 25 y 29 años. Es una mujer con un comportamiento esperable por edad cronológica y edad generacional: no tiene hijas/os, está soltera, vive con su familia de origen mayoritariamente, aunque también puede haber iniciado la convivencia en pareja, compartir piso o vivir sola. Aparentemente parece una mujer “liberada”, que se forma y que trabaja fuera de casa, jornada completa, y que todavía no ha experimentado la convivencia en pareja y la maternidad.

Tabla 1

­Depresión género de la mujer mediana:

Las mujeres con esta depresión son mujeres casadas o con pareja de hecho, que tienen entre uno y dos hijos/as y con una edad media de 40 años. Hay mayor riesgo de padecerla entre los 35 y los 45 años. No obstante, también la sufren mujeres entre 30 y 35 años y las mujeres entre 45 y 49 años. Esta amplitud en el intervalo de edad pone de manifiesto que para sufrir este tipo de depresión la convivencia en pareja es el factor determinante, y las contradicciones que surgirán en esta convivencia se verán incrementadas con la llegada de la maternidad.

De tal modo, son mujeres que caen en la depresión de género en el momento vital en el que está desarrollando los roles de esposa/pareja y, secundariamente, de madre. Cuando comienzan a formar una convivencia independiente de la familia de origen, las contradicciones emergen descontroladamente: quieren desarrollarse en el ámbito público (siendo la trabajadora perfecta) pero siguen anhelando tener hijas/os y formar una familia (por el peso del modelo tradicional).

Tabla 2

­Depresión de género la mujer mayor:

La mujer con esta depresión es una mujer casada que vive en pareja con sus hijos/as, aunque también puede vivir sola en pareja porque sus hijas/os han alcanzado la independencia. Son sobre todo mujeres mayores de 50 años aunque en algunas ocasiones se manifiesta en mujeres de 45 a 49 años. De nuevo, la edad por sí sola no es un indicador para determinar el tipo de depresión que padece una mujer. Son mujeres socializadas en el cuidado, la dependencia, la no autonomía e individualidad. La depresión que se da a esta edad es la contradicción con el modelo tradicional: bien porque no tienen a quien cuidar bien porque están “cansadas” de cuidar.

Tabla 3

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Depresión de género la mujer sin pareja:

La edad de riesgo asociado a este trastorno es el de una mujer entre 35 y 45 años o con 50 años o más. Puede ser una mujer soltera, sin hijos/as que vive sola y trabaja fuera de casa; o una mujer separada, con hijas/os, que vive sola con éstos.

Evidentemente, al ser una mujer que vive sola o con personas dependientes está avocada, por necesidad, a tener un empleo remunerado y trabajar fuera de casa. Lo común a ambas es que son mujeres que han interiorizaron la dependencia hacia el otro (varón) y el cuidado de las/os demás (hijos/as, padres/madres, etc.) y, sin embargo, no tienen pareja (no dependen) y no saben como crear un proyecto de vida, ya que en su modelo social no existe espacio para la mujer sola e independiente.

Tabla 4

­Síndrome de género víctimas de abuso sexual en la infancia:

La mujer que acude a “Entre Nosotras” con este síndrome es una mujer entre 30 y 39 años, soltera sin hijos/as y, en menor proporción, casada o con pareja de hecho, con o sin hijas/os. A partir de los 40 años las mujeres con este síndrome están menos representadas, pero es a partir de los 45 años cuando su presencia en “Entre Nosotras” es muy baja, al igual que sucede con las menores de 30 años.

La edad de las mujeres atendidas con este síndrome es un indicador de cambio social en los mandatos de género. Históricamente el “abuso” se debía mantener oculto y se presionaba a la víctima para que no lo destapase. Poco a poco, se va denunciando socialmente y las mujeres se atreven a afrontar el trauma generado por el abuso. En este sentido, para las mujeres que durante mucho tiempo han estado ocultándolo es más difícil “destapar” y “afrontarlo” que para las que llevan menos tiempo escondiéndolo; lo que explicaría porqué es menor el porcentaje de mujeres mayores de 45 años con este síndrome en “Entre Nosotras.

Tabla 5

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Síndrome de género de víctimas de la violencia por pareja afectiva:

Las mujeres que padecen este síndrome son mujeres entre 30 y 49 años. Tienen hijas/os, principalmente son mujeres casadas o separadas aunque también es significativa la incidencia de las solteras. De tal modo, viven en pareja y con hijas/os, solas con sus hijas/os o solas. Esta variabilidad del perfil sociodemográfico asociado a este síndrome indica que cualquier mujer puede ser maltratada por su pareja afectiva. Sin embargo, la convivencia en pareja intensifica el maltrato por lo que hay más probabilidades de afrontarlo una vez se la convivencia ha comenzado. También es frecuente que el síndrome aparezca una vez que se ha acabado esa convivencia y la relación de maltrato.

Tabla 6

­Síndrome de género por ruptura de pareja:

La mujer con S.G.Ruptura es una mujer que está viviendo la ruptura con la pareja afectiva. Esta mujer está recientemente separadas, en trámites legales de separación o divorciada, normalmente tiene hijas/os, vive sola con estos y trabaja fuera de casa.

La edad de mayor riesgo de padecer este síndrome está entre los 40 y los 45 años, aunque en “Entre Nosotras” encontramos a mujeres desde los 30 hasta los 49 años de edad. Por tanto, el origen de este síndrome está en la convivencia en pareja y el factor desencadenante es la ruptura de dicha convivencia. Estos datos muestran el paralelismo entre este síndrome y la depresión de las medianas pero con el agravante de la experiencia traumática que supone una separación.

Tabla 7

Ver en línea : Artículo extraído de "La Boletina" Nº XXVII y XXVIII – 2008

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