La Depresión de Género

Nuestra teoría

Martes 24 de abril de 2012, por Mujeres para la Salud




Según la Organización Mundial de la Salud hay unos 400 millones de personas que sufren alguna clase de depresión en el mundo, y en España son aproximadamente 4 millones. El 20% corresponden a las depresiones endógenas o biológicas y afectan por igual a hombres y mujeres. El 80% restante se consideran depresiones exógenas o situacionales, pero están muy desigualmente repartidas entre ambos sexos, el 30% son depresiones diagnosticadas en hombres y el 70% son depresiones diagnosticadas en mujeres. Si nos preguntamos el por qué de esta diferencia, encontramos que la socialización de género sexista y las relaciones de dominación/sumisión entre ambos sexos, generan consecuencias negativas en la salud mental de las mujeres. Todo lo cual, nos lleva a deducir, que este elevado porcentaje de depresiones exógenas femeninas (1.600.000 en nuestro país), apunta la existencia de lo que nosotras denominamos depresiones de género.

La depresión de género se asemeja a una depresión exógena en que sus causas no son biológicas, genéticas ni hereditarias. La diferencia es que las exógenas tienen su origen en cualquier situación difícil que se produce en la vida de las personas, hombres o mujeres: por una muerte, por una enfermedad, por un accidente, por la pérdida de un trabajo o paro laboral, por alguna adicción, etc. Sin embargo, la depresión de género sólo se produce en las mujeres, y sus causas son exclusivamente específicas de la subordinación y de la violencia de género que sufren por parte de los hombres.

Cuando con el paso de los años, las experiencias de vida de las mujeres se contradicen con sus expectativas de de género (refuerzos amorosos) se van agudizando las emociones aprendidas (la tristeza, la culpa, los miedos y los sentimientos de soledad) que precisamente caracterizan a las depresiones y que afecten de forma tan desigual a hombres y a mujeres. Deducimos que las mujeres sufren un tipo de depresión, que denominamos depresión de género, y que se produce por un cúmulo de invisibles factores estresantes que, desde la práctica terapéutica de “Entre Nosotras”, se concretan en:

  • ­La mayor parte de los conflictos subjetivos y prácticos de las mujeres contemporáneas tienen que ver con el sincretismo, con la contradicción entre lo tradicional y lo moderno de género. Son conflictos sociales externos a la persona, en las relaciones con los otros. Aunque las mujeres estén ubicadas en espacios modernos, los demás, los otros, le reclaman un conjunto de comportamientos tradicionales. Los conflictos vitales existenciales de las mujeres están marcados internamente por esa lucha de contradicciones. Ser para otros y ser para mí. Estar en igualdad con los otros y en inferioridad con los otros. Cada mujer debe de hacer un esfuerzo por ajustarse a los mandatos de género y a la presión del modelo de dominación/sumisión dentro de su generación (edad cronológica) y en cada momento vital (infancia, juventud, adultez…). Todas las mujeres, independientemente de su edad biológica sufren esta presión de género, pero cada generación marca un sincretismo diferente al que cada mujer individual debe ajustarse. En la medida en que las contradicciones se hagan insoportables aumentará la probabilidad de que la mujer sufra un trastorno por razón de género.
  • ­Por la práctica de los múltiples roles y mandatos de género de las mujeres para adaptarnos a un modelo que nos pide sacrificio, dependencia y pasividad, dejamos a un lado el objetivo básico de toda vida que es la autonomía personal. Aprendemos a sufrir y no desarrollamos nuestras capacidades para el goce. Este modelo limita y empobrece todo desarrollo intelectual y corporal y nos impide decidir, disentir, ser dueñas de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad. Interiorizamos múltiples miedos por todo lo que ocurre en un mundo que, a menudo, sentimos ajeno, desconocido y amenazador.
  • ­Por los micromachismos o microviolencias en la vida cotidiana [1] “Son pequeños e imperceptibles controles y abusos de poder casi normalizados que los varones ejecutan permanentemente. Son hábiles artes de dominio, maniobras que sin ser muy notables, restringen a las mujeres, atentando además contra la democratización de las relaciones. Dada su invisibilidad se ejercen generalmente con total impunidad”. ­
  • Por acontecimientos traumáticos de género y/o por la historia de las violencia de género de cada mujer: por la violencia de su pareja afectiva, por la violencia de sus hijos e hijas, por una agresión sexual, por un aborto, por abusos sexuales o incesto en su infancia, por separaciones o divorcios, después del parto [2] , durante la menopausia y cuando los/as hijos/as mayores abandonan el hogar (depresión del nido vacío).

Según la amplia experiencia de trabajo en “Entre Nosotras”, la conclusión es que la depresión de género no es una enfermedad mental ni biológica, sino un conjunto de sufrimientos y malestares físicos y psicológicos que experimentan las mujeres cuando padecen una crisis de identidad de género. Unas veces producida por la acumulación de los efectos negativos en la salud de las mujeres de las microviolencias; otras por las contradicciones y frustraciones de practicar los múltiples roles y mandatos de la socialización genérica, y en ocasiones, por la vivencia de crisis vitales (ruptura de pareja, depresión post-parto) o como consecuencia de algún hecho traumático (abusos sexuales infantiles, violaciones, violencia de pareja…).

Deducimos por tanto, que la educación de género y la sociedad patriarcal, por un lado, predispone a las mujeres a ser más vulnerables, y por otro, nos expone a mayores situaciones de riesgo, a todo tipo de violencias por nuestro género (abusos sexuales infantiles, agresiones sexuales, violencia de pareja, prostitución, etc..) en mucha mayor medida que a los hombres.

En el Espacio de Salud “Entre Nosotras” teniendo en cuenta la siguientes variables: edad biológica, generación de pertenencia, momento vital (etapa de la vida y expectativas de cada etapa), presión de género (mandatos de género y relación dominación/sumisión) y sincretismo (contradicción ente el modelo tradicional y moderno en cada mujer) hemos definido las siguientes Trastornos psicosociales por razón de género: ­
- Depresión de género de mujeres jóvenes. ­
- Depresión de género de mujeres mediana edad. ­
- Depresión de género de mujeres mayores. ­
- Depresión de género de mujeres maduras sin pareja afectiva.

Y si además, una mujer vive un suceso o sucesos traumáticos de género o graves conflictos vitales a lo largo de su vida, toda la sintomatología de la depresión de género se agudizará y aumentará su intensidad (síndrome de género). En el “Entre Nosotras” hemos determinado tres Síndromes psicosociales por razón de género de estas características: ­
- Síndrome de género por ruptura de pareja. ­
- Síndrome de género de víctimas de violencia de pareja afectiva. ­
- Síndrome de género de víctimas de abusos sexual en la infancia.

Antes de describir cada una de las generaciones y concretar la presión de género impuesta a cada una de ellas, nos gustaría indicar que la sintomatología inherente a este tipo de depresión es muy similar a la de cualquier depresión. Existen unos síntomas psíquicos: como la tristeza, la apatía, la falta de interés, falta de concentración, irritabilidad, pesimismo, culpabilidad, ansiedad, etc. También, inciden otros somáticos o físicos, como insomnio o exceso de sueño, problemas alimentarios por exceso o por defecto, disfunciones sexuales, dolores y molestias diversos. Y, ciertos malestares y sufrimientos característicos de nuestra socialización de género, tales como: ­
- Un malestar difuso e irritabilidad crónica. ­
- Incapacidad para pensar y actuar de forma lúcida y eficaz. ­
- Un descontento permanente de la relación de pareja (de la que muchas veces se siente culpable). ­
- Un retroceso o paralización de su desarrollo personal. ­
- Limitación de su libertad y autonomía ­
- Desmoralización e inseguridad y falta de autocredibilidad. ­
- Actitud defensiva o de queja constante e ineficaz. ­
- Deterioro, a veces muy grande, de su autoestima.

Ver en línea : Artículo extraído de "La Boletina" Nº XXVII y XXVIII – 2008

Notas

[1] Bonino, Luis. Micromachismos. CESCOM. Madrid 1998.

[2] Muruaga, Soledad. "Análisis y prevención de la Depresión Posparto". Serie Estudios. Ministerio de Cultura. Instituto de la Mujer.

Avda. Alfonso XIII nº 118 - Madrid 28016 | Tel. 91 5195678 | info@mujeresparalasalud.org | Aviso Legal | Seguir la vida del sitio RSS 2.0