Adiós al Amor de mi Vida

Por Soledad

Miércoles 25 de abril de 2012




Como una de tantas noches, no puedo dormir. Como una de tantas noches estoy sola, bueno, estoy con Lucas pero me siento sola. Ni siquiera sé lo que te quiero decir; si lo sé, lo que no sé es cómo decírtelo.

Te escribo porque no tengo el valor de contarte lo que siento. Te escribo porque cuando hablo contigo te digo unas cosas pero pienso otras totalmente distintas. No sé porque me sucede esto. No sé porque no soy capaz de decirte la verdad cuando estoy contigo.

Miro hacia atrás y, veo cuánto tiempo hemos pasado juntos. Mucho.

Miro hacia atrás y, no soy capaz de ver muchas cosas bonitas.

Miro hacia atrás y, sólo veo amargura y dolor.

Ni siquiera el nacimiento de Lucas consiguió que entre tú y yo, surgiera algo bueno.

¿Sabes? yo busqué a Lucas y sólo pensaba que, cuando él llegara, tú cambiarías. ¡Qué egoísta fui! y cuanta responsabilidad le di a mi pequeño.

Ahora, si sé que él es lo más bonito que me ha pasado en la vida; y eso, tú no me lo puedes quitar porque sólo yo lo sentí en mis entrañas, dentro de mi. Jamás sabrás lo que eso significa y, jamás podrás entender lo que se siente, lo que yo haría y, de hecho hice por mi niño, por creer que era lo mejor para él, estaba segura de ello. Estaba ciega.

Ahora no entiendo cómo pude perdonar aquella infidelidad tan grande. ¡Tu hijo sólo tenía dos meses!

Ahora sé que, fue entonces cuando lo nuestro empezó a morir poco a poco, igual que me “moría yo”. Pero entonces, no me di cuenta de el daño que aquella decisión mía de no abandonarte, nos causaría a todos, a los tres.

¡Cómo pude pensar que un hijo arreglaría lo que, yo sabía, estaba mal desde hacia tiempo!

De vez en cuando, releo cartas y escritos que yo te he ido escribiendo desde hace mucho tiempo. Quizás sea la única forma que tengo de expresar mis sentimientos sin que me traicionen los nervios, sin equivocarme o, sin que se me olvide algo.

Te he querido mucho, creo que demasiado, tanto que, no he dejado que seas como tú quieres ser; tanto que, yo no me he dedicado a otra cosa. Mi mundo eras tú. Si tú estabas mal, yo estaba mal. ¡Cuántos errores!

Ahora si sé lo que quiero por mi misma, porque ya no me afecta el que tú estés bien o mal.

Ahora yo estoy como estoy sin depender de ti y me siento bien.

Empecé mi carta diciéndote que me sentía sola y es verdad; pero es porque estoy sola de verdad. Antes, a pesar de que tú estabas conmigo, me sentía muchísimo más sola que ahora.

Y ¿sabes que?, desde que estoy en mi casa nueva, ni un solo día he llorado a escondidas en la cama. ¡No sabes cuánto lloré estando contigo!… Ni te lo imaginas.

¡Quería decirte tantas cosas! No sé ni por cual empezar y, ya he escrito tres hojas. Cuántos rodeos para decirte que ya no te quiero. No sé cuándo he dejado de quererte paro si sé que, fue hace poco. No sé que día, ni a que hora pero, si sé que es la verdad. Sé que eso es lo que yo siento y, no es amor, es cariño. Te quiero de otra manera distinta, sé que quiero que no te pase nada malo, sé que quiero verte feliz, sé que quiero que consigas estar bien pero, sé también que, no será conmigo a tu lado.

Sólo deseo que algún día llegues a entenderme y, ese día, me lo digas. Y, me lo digas, porque seguimos siendo amigos. Eso es lo que igualmente deseo. Que tú y yo, podamos algún día, cuando todo esto pase y, aprendamos a estar el uno sin el otro, quedar y tomarnos un café o ir al cine con nuestro hijo. Lo deseo de corazón.

Ver en línea : Testimonio extraído de "La Boletina" Nº XXX - 2010

Avda. Alfonso XIII nº 118 - Madrid 28016 | Tel. 91 5195678 | info@mujeresparalasalud.org | Aviso Legal | Seguir la vida del sitio RSS 2.0