23 de junio. Día internacional de las Mujeres Viudas

Lunes 25 de junio de 2012




El pasado 23 de junio fue el día internacional de las mujeres viudas queremos ofreceros de nuevo la terrible situación que sufren las mujeres que se quedan viuidas en la India a traves de la ONG SOSmujer.

Ya había estado en la India en anteriores ocasiones. Pensé que ya había visto todo lo que debía, que ningún recoveco se había escondido entre sus vastos paisajes y sus gentes. Sin embargo, no fue hasta que cayó en mis manos la Ley de Manu, algunos de los textos sagrados del Hinduismo, cuando decidí embarcarme en el proyecto más ambicioso de mi vida: SOS MUJER.

... Una viuda debe sufrir hasta que muere, debe ser comedida y casta; Una esposa que permanece casta tras la muerte de su esposo va al cielo; Una mujer que es infiel vuelve a nacer en el vientre de un chacal... LEY DE MANU. CAPÍTULO 5, VERSÍCULOS 156-161. (TEXTOS SAGRADOS DEL HINDUISMO).

Poco se conoce en Occidente de la situación de las viudas indias. Quizás por ello, al leer estos versos, sentí una necesidad imparable de descubrir cómo vivían estas admirables mujeres. Fruto de una especie de atracción por lo desconocido, me embarqué en un viaje sin billete de vuelta, con la intención de dejar de lado mi acomodada vida en Madrid. Mi destino, Vindravan, un pequeño pueblo situado a 150 kilómetros de Nueva Delhi. Apenas existe información de esta región en Internet, y la poca que hay es desoladora, aterradora, desalentadora.

Finalmente, me decidí a viajar el 28 de noviembre de 2008, a pesar de las advertencias de mis familiares y amigos, ya que en aquellos momentos se sucedían las repatriaciones de españoles debido a los atentados de Bombay.

Al aterrizar en Nueva Delhi cogí un taxi para llegar a Vindravan. Fueron cinco horas de viaje, de reflexión, consciente de que era una locura no haber previsto siquiera dónde dormir aquella noche. Sin embargo, el temor a lo desconocido quedó relegado a un segundo plano; la satisfacción era infinita.

Al llegar a Vindravan, me vi envuelta por un bullicio de gente. Empecé a caminar con mi maleta entre decenas de mujeres descalzas, ataviadas con harapos blancos. Se deslizaban como si de fantasmas se tratara, como almas en pena, distantes y cabizbajas, como manda la tradición. Sus rostros arrugados enmarcaban miradas perdidas, tristes, llenas de dolor y, a pesar de ello, reflejaban dulzura. Me sentí el centro de sus miradas, así que me acerqué a ellas, me senté a su lado, les cogí sus manos y sonreí con ellas.

Mi primer objetivo era buscar a Komala Ghosh, a quien se mencionaba en los pocos artículos que encontré sobre las viudas indias. La busqué por todo Vindravan durante tres días, hasta que finalmente la encontré. Una ardua y sorprendente tarea, ya que Ghosh había sido una reputada profesora durante muchos años. No obstante, desde hacía 40 años se dedicaba, como modesta ama de casa, a recibir a las viudas que necesitaran consuelo. Les prestaba su ayuda, les daba su cariño y lloraba junto a ellas por las noches, mientras le explicaban sus tristes historias.

Era una mujer curtida, aguerrida, con una voz grave que transmitía sosiego, quietud. “Esto es lo único que he recibido”, me contó, apenada, refiriéndose al título honorífico que hacía unos años el gobierno indio le concedió por su lucha por el cambio social entre las mujeres. Se hicieron la fotografía de rigor, pero, sin embargo, nunca más volvió a saberse de ellos. No invirtieron ni una sola rupia en ayudar a las viudas de Vindravan; ni una sola organización occidental se preocupó por ellas. Ni siquiera se reconoció la labor de Komala Ghosh, que por ayudar a estas mujeres vive repudiada por su marido y sus hijos, que no comprenden por qué lo hace, ya que la tradición ancestral prevalece sobre la legislación vigente.

Sentada junto a ella me enseñó una caja con las viejas fotografías de todas y cada una de las mujeres que fueron a su casa a pedir ayuda, en muchas ocasiones con los cuerpos amoratados. “Muchas cosas tienen que cambiar, la excusa de la tradición ya no sirve, esto es simplemente explotación”, se lamentaba, profundamente indignada.

De ese modo nació una amistad entre una mujer del tercer mundo y una mujer del primer mundo, que se unieron para empezar un proyecto común. El objetivo, que la situación de las viudas indias, ese gran desconocido, quede relegado al olvido y, sobre todo, que los rostros de estas mujeres no se desdibujen para siempre. De Diana Ros a Komala Ghosh. Esta es una carta de una mujer del primer mundo a otra del tercer mundo.

Os pasamos el link de su ONG, "SOSmujer" también para animaros a colaborar en este proyecto que nos llena de asombro y de admiración.

Y para que conozcáis más de cerca a esta gran mujer y su proyecto, un enlace de una entrevista que le hicieron para la 2 de RTVE y un post sobre ella en Mujeres Viajeras y un post sobre ella en Mujeres Viajeras.

Avda. Alfonso XIII nº 118 - Madrid 28016 | Tel. 91 5195678 | info@mujeresparalasalud.org | Aviso Legal | Seguir la vida del sitio RSS 2.0