Salud Mental Entre Mujeres

Jueves 10 de mayo de 2012, por Soledad Muruaga López de Guereñu




En bastantes ocasiones me preguntan, con cierto aire de “medio crítica” por qué el “ESPACIO DE SALUD ENTRE NOSOTRAS” es un Centro de Salud Mental sólo para mujeres y con mujeres profesionales feministas. De forma más o menos directa hacen referencia a: Guetos, sectas, feminismos radicales, odio a los hombres y cosas por el estilo. También se permiten aconsejarme cómo mejorar el servicio ampliándolo a los varones.

Con los años he ido aprendiendo que en algunos casos, por mucho que nos esforcemos por explicarlo, hay bastantes personas (entre las que se incluyen muchas mujeres), que ni pueden ni quieren entendernos. Sin embargo percibo que cada vez son más las que nos escuchan y comprenden las razones que hacen necesaria la existencia actual de un Centro como el nuestro, de salud mental de mujeres para mujeres, en un mundo en el que la ciencia y la psicología distan mucho de ser neutrales y asépticas de prejuicios machistas y patriarcales.

Últimamente he repetido numerosas veces los mismos mensajes y aclaraciones basadas en mi convicción feminista de la vida: que atender sólo a mujeres no implica odio a la figura masculina; que no es el feminismo la otra cara de la moneda del machismo; que no queremos arrebatar el poder a los hombres para ser ahora las mujeres las que dominemos; que el feminismo es un movimiento de liberación para ambos sexos, para ser personas con igualdad de derechos y responsabilidades; que necesitamos reeducarnos y librarnos de nuestro machismo, tanto hombres como mujeres y que en la etapa en que nos encontramos ofrece muchísimas más ventajas el trabajo terapéutico grupal sólo entre mujeres, tal y como expondré a continuación:

¿Por qué el trabajo sólo con mujeres?

- Las mujeres no somos un grupo minoritario y nuestros intereses no son minoritarios. Las mujeres somos más de la mitad de la población.
- Las mujeres todavía estamos discriminadas en muchas áreas de la vida: educación, empleo, económica y legalmente. Ofrecer recursos y trabajar con las mujeres es una forma de intentar disminuir las desigualdades.
- Vivimos en una sociedad en la que mujeres y hombres somos animados a aprender roles y cualidades diferentes. Aquellas cualidades que son consideradas femeninas (por ejemplo: la empatía y el cuidar) se valoran mucho menos que las consideras masculinas (competitividad, fuerza). De este modo, los intereses de las mujeres son vistos a menudo como menos importantes que los de los hombres. El trabajo que se centra en los intereses de las mujeres puede cambiar estos valores y revalorizar los intereses de las mujeres.
- Hay una necesidad especial de trabajar en la salud de las mujeres. Las mujeres tenemos necesidades específicas en el área de la salud. Tenemos más contactos con los servicios de salud que los hombres, tanto como cuidadoras de otras personas como por nuestras propias necesidades.

¿Por qué grupos terapéuticos de mujeres para mujeres?

- En grupos mixtos, la perspectiva y los intereses de los hombres son el punto de referencia y son considerados como la norma, mientras la perspectiva y los intereses de las mujeres son definidos como cosa de especialistas o un asunto de minorías. Para muchas mujeres, estar en un grupo constituido sólo por mujeres significa sentir, por primera vez, que sus intereses son centrales, válidos e importantes.
- Los grupos de mujeres proporcionan una experiencia muy diferente para las mujeres que la que le ofrecen los grupos mixtos. Liberan a las mujeres de las presiones de los roles estereotipados sexualmente y las permite explorar sus fuerzas y debilidades en una atmósfera más abierta y relajada.
- Al igual que en la sociedad, los hombres generalmente asumen posiciones de liderazgo y responsabilidad en grupos mixtos. Los grupos de mujeres ofrecen una oportunidad a las mujeres para desarrollar sus habilidades de liderazgo y para explorar diferentes formas de organización y trabajo.
- La investigación con grupos mixtos ha mostrado que los hombres generalmente dominan la discusión, interrumpiendo a menudo a las mujeres. Existe cada vez más investigación que demuestra que los grupos de mujeres en algunas áreas pueden animar a las mujeres a sentirnos confiadas y a aprender de un modo más efectivo.
- En un grupo de mujeres hay mayores oportunidades para explorar los sentimientos y validarlos. Esto es verdad particularmente en relación con los temas de salud, que pueden ser íntimos y sensibles. Es probable que las mujeres no se sientan capaces de hablar sobre su salud física o emocional en un grupo mixto.
- Los grupos de mujeres pueden dar la oportunidad y el apoyo para aumentar la auto confianza en un ambiente no amenazante, y para ganar también en conocimiento y habilidades que las mujeres serán capaces de utilizar en su mundo cotidiano para intentar realizar cambios en su propia vida y en la sociedad.

Ventajas del trabajo terapéutico de mujeres con mujeres [1]

- Muchas mujeres sienten dificultades en abrirse a un terapeuta masculino. Por ejemplo, con relación a las experiencias sexuales. En general, se da una exploración más honesta de una/o misma/o con una persona terapeuta del mismo sexo. Con un terapeuta masculino, una mujer se ve impulsada a llenar inconscientemente los estereotipos del comportamiento femenino, lo que bloqueará el trabajo más creativo y libre. En las relaciones diádicas, los hombres tienen poca experiencia en relacionarse con las mujeres en una forma igualitaria real. Es más probable que los hombres no se percaten de los aspectos de la dependencia, el tratar de agradar de las mujeres, ya que éstas son formas que les son familiares y es algo esperable, formas cotidianas de relacionarse de las mujeres con los hombres.
- Cuando la persona terapeuta es mujer, la sexualización de la relación se evita. Este es un factor que funciona como resistencia a aprender. Aunque los sentimientos y fantasías homosexuales pueden emerger, generalmente no son usadas de modo defensivo y seductor.
- La oportunidad de identificarse con una mujer con habilidades profesionales y competente es una gran ayuda para muchas mujeres, particularmente en aquellos casos en los que existe una profunda culpa y ansiedad en relación con el logro y el funcionamiento autónomo. Algunas mujeres son más capaces de expresar y ser conscientes de sentimientos de celos y competitividad con otra mujer sin tener sentimientos de no ser femenina.
- El tener experiencia de primera mano sobre las experiencias emocionales, físicas, sexuales, espirituales, puede facilitar la profundidad y la intensidad del trabajo terapéutico. Las mujeres hemos incorporado un gran número de mitos definidos masculinamente con relación a las experiencias de las mujeres, que pueden ser exploradas mucho mejor con una mujer terapeuta que ha tomado en serio la tarea de su propia autoconciencia.
- Los conflictos e inhibiciones de las mujeres tienen sus raíces, a menudo, en cuestiones no resueltas con relación a la autonomía y separación de la madre, aunque estos conflictos pueden ser transferidos hacia la dependencia de la figura de autoridad masculina y a las relaciones heterosexuales. Una mujer terapeuta puede facilitar el explorar de forma más rica y profunda la relación madre-hija y permitir experimentar el reexperimentar afectivamente la naturaleza compleja y profunda y la ambivalencia de este lazo.
- Conseguir afirmarse con una terapeuta del mismo sexo tiene una significación especial para algunas mujeres. Ser aceptada por otra mujer en el contexto de una relación cercana, caracterizada por el respeto mutuo y la confianza puede ser mucho más validante del valor de una misma y la autoestima.
- Una persona terapeuta del mismo sexo ofrece grandes oportunidades para la identificación. Esto es una ventaja para todo tipo de personas, pero puede ser todavía más importante para aquellas que no han consolidado un sentido estable y coherente de identidad de género.

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XXI - 2002

Notas

[1] Tomado de “Women in Therapy”, de Harriet Goldhor Lerner. Harper and Row, 89, páginas 120-125

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