La autoestima de las mujeres

Martes 20 de diciembre de 2016, por Soledad Muruaga López de Guereñu




¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la forma en que cada una se valora a sí misma, la suma de cómo se siente respecto a su apariencia, a sus habilidades, a su conducta, cómo integra las experiencias del pasado y cómo se siente valorada por los demás. Es nuestro mundo interno al completo.

La autoestima no es voluntaria, espontánea o natural, proviene de las condiciones de vida y de lo que cada una ha experimentado al vivir su vida.

Por lo tanto, la autoestima no es individual, sino social. Las mujeres partimos de una valoración social inferior que la de los hombres y por esa razón, la baja autoestima se encuentra más frecuentemente en mujeres, especialmente en aquellas que han crecido en una familia con roles tradicionales, donde se dan a menudo los malos tratos psicológicos a todos los miembros del género femenino. En muchos casos la situación suele ser:

  • Madres mártires, quejas, reproches, lágrimas, amenazas de enfermar...
  • Padres dictatoriales estrictos, amenazantes, furiosos, hipercríticos...

Los maltratos no sólo son físicos, sino también psicológicos: silencios, posturas, gestos, actitudes, expresiones, tonos de voz y miradas significativas o incluso negación de la mirada... Todas estas formas de maltrato interfieren y condicionan nuestra autoestima. De hecho, está comprobado que la peor secuela psicológica de las víctimas de malos tratos es la baja autoestima que padecen y que llega a hacerlas perder su propia identidad.

¿Cuándo y cómo se forma?

A partir de los 5-6 años es cuando empezamos a formarnos una idea de nosotras mismas y esta primera valoración está basada en la forma en que nos valoran los mayores (padre, madre, maestros, etc.) Por lo tanto, es la familia, sus modelos y sus tabúes la primera influencia en la forma en que percibimos a nuestro propio ser. Más adelante, en la adolescencia empezamos a valorarnos con criterios culturales: cánones de belleza, valor, osadía, capacidad para controlar a los demás, etc. Y estos criterios no son casi nunca favorables para las mujeres, de forma que es más común encontrar a mujeres con autoestima baja que a hombres, aunque éstos se hayan criado en el mismo ambiente e incluso en el mismo entorno familiar.

Aprendimos lo que vivimos

Si de niñas vivimos:

  • Una crítica constante de nuestros hechos, de nuestro aspecto físico, de nuestras capacidades o de nuestro comportamiento, aprendimos a condenar a otros.
  • En un medio hostil donde se nos minusvalora, aprendimos a pelear.
  • En un ambiente dominado por el miedo, aprendimos a vivir temerosas.
  • Si fuimos objeto de lástima por nuestro aspecto físico o por la falta de capacidades intelectuales, aprendimos a sentir lástima de nosotras mismas.
  • Si nos ridiculizaron, aprendimos a ser tímidas.
  • Si crecimos en medio de la envidia y de la vergüenza, aprendimos a ser envidiosas.

Porque todas las personas necesitamos:

  • Sentirnos seguras.
  • Ser amadas y aceptadas incondicionalmente.
  • Formar parte de un grupo.
  • Sentirnos aceptadas por como somos, reconocimiento y aprobación.
  • Ser autónomas, tener capacidad para escoger nuestras opciones.
  • Que potencien nuestras capacidades y que no las limiten continuamente encasillando nuestra actividad vital en función del sexo.

Y cuando estas necesidades básicas para nuestro correcto desarrollo emocional no se cumplen, crecemos con una serie de carencias que repercuten negativamente en nuestra concepción de nosotras mismas.

Barreras de género en la autoestima de las mujeres

  • Sufrimos la primera discriminación de género por el sexo al nacer. Muchas mujeres no han sido aceptadas porque su familia esperaba un varón en su lugar.
  • El primer mundo conocido ya está marcado al nacer por el estigma de género, así también lo están la construcción de la identidad y el desarrollo de la subjetividad.
  • Una segunda discriminación personal ocurre frente a los hermanos o frente a hombres con autoridad como el padre.
  • Otras mujeres consideran que ha sido después, en el ámbito público donde han percibido la discriminación de género: en el trabajo, en ciertos niveles educativos, servicios estatales (de educación, de salud, de seguridad), la política, los deportes, la cultura y las artes, la calle, los medios de comunicación y las religiones fundamentalistas.
  • Las mujeres somos nombradas y tratadas en segundo término.
  • Recibimos una educación basada en el control, la dependencia, la culpa y el miedo. Nos educan para servir a los otros sin tener en consideración a nuestro propio ser.
  • Y esta educación repercute en problemas de inferioridad, inseguridad, desconfianza e impotencia, es decir, en una baja autoestima.

Causas de la baja autoestima de las mujeres

  • Se debe a la posición política de segundo sexo.
  • A la violencia de género.
  • A la falta o pérdida de derechos fundamentales.
  • A la pobreza de género (explotación económica).
  • A la sobrecarga de vida y doble esfuerzo para casi todo (doble jornada, actividades simultáneas y contradictorias).
  • A la falta de oportunidades en la vida pública.
  • A una educación centrada en encontrar al hombre de nuestra vida y pasar de depender del padre a depender del marido.
  • Al constante roce social misógino y antifeminista que nos exige realizar acciones defensivas, demostrativas o asertivas de género. A que somos evaluadas a partir de los mitos (esposa, madre y ama de casa perfectas...).

Síntomas de la baja autoestima

  • Ataques de ansiedad.
  • Repentinos cambios de humor.
  • Sentimientos de culpa.
  • Reacciones exageradas.
  • Hipersensibilidad.
  • Ver siempre el lado negativo de todo.
  • Sentimientos de impotencia.
  • Impulsos autodestructivos.
  • Autocrítica dura y excesiva.
  • No saber poner límites a la gente (no saber decir no) por un deseo innecesario de complacer.
  • Hipersensibilidad a la crítica de los demás.
  • Indecisión crónica.
  • Perfeccionismo, autoexigencia esclavizadora. Tratar de ser siempre la mujer diez.
  • Culpabilidad neurótica, se juzga y condena por todo, incluso por cosas ajenas.
  • Hostilidad, irritabilidad a flor de piel.
  • Tendencias defensivas, un negativismo generalizado y una falta de ganas de vivir.

Nuestros talleres para mejorar la autoestima

“En los talleres no se trata de discutir sobre nuestras ideas. Se trabaja sobre la experiencia traída por cada mujer a partir de indicaciones precisas formuladas a partir de la filosofía y los ejes teóricos feministas”. Marcela Lagarde [1].

Los talleres que realizamos en “Entre nosotras” durante seiss meses, dos horas semanales son grupos de trabajo formados por un máximo de 14 mujeres en los que se comparten sentimientos y experiencias, por lo que ya de entrada conseguimos romper la situación de aislamiento en que viven muchas de ellas.

En los talleres partimos de la problemática específica que presenta cada mujer y después la generalizamos, haciendo el análisis social de cada tema, para lograr que las participantes tomen conciencia de la injusticia que se promueve entre varones y mujeres, a partir de la educación diferenciada que se nos da. Analizando y reflexionando sobre nuestra vida cotidiana, las relaciones con la familia, la pareja, las/os hijas/os, el dinero, las relaciones con los varones y con otras mujeres, nuestros espacios y el tiempo que tenemos para nosotras mismas, las ataduras de nuestra hiperafectividad, la sexualidad para otros, los trabajos que realizamos, la creatividad que desarrollamos. Todo ello nos lleva a darnos cuenta de que nuestro rol de mujeres es algo aprendido y que esto es la causa de nuestros malestares y sufrimientos, pero a la vez vemos con esperanza que todo lo que es aprendido se puede desaprender y por lo tanto, cambiar.

Así, nuestra metodología va de lo particular a lo social, para regresar a lo individual con nuevos elementos, con el fin de que cada mujer encuentre el camino para realizar los cambios necesarios para poder superar sus problemas y así, mejorar su vida.

Nuestra aspiración es que, al salir del taller, cada mujer tenga nuevos recursos para enfrentar su experiencia y para buscar nuevas fuentes de conocimiento y comprensión de sí misma, encontrando caminos para:

  • Desaprender lo aprendido, cuestionarse y analizar nuestros aprendizajes para cambiarlos o mantenerlos dentro de nuestros propios valores.
  • No idealizar a los demás.
  • Evaluar las propias cualidades y defectos.
  • Controlar los pensamientos irracionales.
  • No buscar la aprobación de los demás.
  • Afrontar los problemas sin demora.
  • Aprender de los errores.
  • Practicar nuevos comportamientos.
  • No exigirse demasiado.
  • Aceptar el propio cuerpo.
  • Cuidar nuestra salud.
  • Disfrutar del presente.
  • Ser independientes.
  • Enfrentarnos a sus miedos.
  • No tener miedo a estar sola. De hecho, es necesario estar sola para poder reflexionar y encontrar soluciones dentro de una misma.
  • Tomar las riendas de la propia vida.

En definitiva, desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que una es competente para vivir y tiene derecho a la felicidad y por lo tanto enfrentarse a la vida con mayor confianza. Desarrollar la autoestima es ampliar nuestra capacidad para ser felices.

Debemos aprender a conocernos mejor a nosotras mismas, investigar y asumir los sentimientos de la niñez (aunque sea doloroso), aceptarnos y afirmarnos.

En definitiva debemos ser conscientes de quienes somos, y esto significa:

  • Pensar, mantener nuestras propias opiniones.
  • Vivir en la realidad, aunque a veces sea doloroso.
  • Ser independiente.
  • Mantener una actitud activa aunque sea más “cómodo” ser pasiva.
  • Ser honesta.
  • Vivir el presente, no en las fantasías ni en los recuerdos de tiempos mejores.
  • Enfrentarse a una misma, a los propios miedos.

La autoestima no puede depender de nuestro aspecto físico. La aceptación plena y sincera ayuda a hacer desaparecer los sentimientos negativos o indeseables. Aceptar la derrota o el fracaso y combatir el miedo.

La autoestima alta no significa un estado de éxito total y constante, sino que consiste también en reconocer y aceptar las limitaciones y debilidades propias y experimentar la necesidad de complementariedad con otros.

Para poder conocernos bien debemos ir analizando y modificando lo aprendido pero sabiendo que los esfuerzos a favor de la autoestima son procesos que requieren continuidad y esfuerzo. En nuestros talleres aprenderemos que el proceso de mejorar nuestra autoestima durará toda la vida trabajando activa y conscientemente por mejorar nuestra vida.

Coincidimos con Marcela Lagarde en que para alcanzar y mantener nuestra autoestima como mujeres, tenemos unas claves indispensables:

Lograr:

  • Tener conciencia histórica: ser protagonistas.
  • Vivir la rebeldía y la subversión: transformar la vida y el mundo.
  • Tener la identidad de ser humanas, de ser mujeres: la diferencia sexual.
  • La práctica de la igualdad.
  • La resignificación del tiempo.
  • El espacio: tener un lugar en el mundo.
  • Los recursos: los dones, los bienes, las obras...
  • Las oportunidades.
  • La ciudadanìa: la identidad política, los derechos.
  • La independencia y la autonomía.
  • La autovaloración y el amor propio.
  • La capacidad de goce y de creación.
  • El empoderamiento y el poderío.
  • La libertad: las capacidades de optar, de elegir, de decidir y de inventar.
  • Ser libres y vivir en libertad.
  • El desarrollo personal y colectivo.
  • La solidaridad.
  • La paz.
  • El feminismo.

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XXII - 2003

Notas

[1] Lagarde, M. "Claves feministas para la autoestima de las mujeres". Colección Cuadernos Inacabados. Ed. Horas y horas

1 Mensaje

  • La autoestima de las mujeres 29 de marzo 19:24, por marce

    excelente artículo, me ayuda mucho en mi trabajo y en la vida personal

    es necesario que las mujeres sepamos valorarnos y amarnos para ser verdaderas transformadoras de la sociedad, sintiéndonos felices y plenas con nosotras mismas.

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