Reflexiones sobre la pornografía

Marta Uribe

Miércoles 9 de mayo de 2012




¿Quién no se ha sentido atraída/o por la pornografía?

Te sientes atraída, te produce morbo. ¿Por qué te produce morbo? Porque el sexo, al ser un tema tabú, se ve reducido al ámbito de la intimidad, la oscuridad y el secreto, produciéndonos curiosidad. Lo que no conoces te produce curiosidad.

Si recibiésemos información limpia y real de cómo son las cosas, incluso lo viéramos y lo observáramos,... nos parecería una práctica normal y abierta, con lo que nuestra curiosidad estaría satisfecha. Porque la curiosidad se satisface cuando aprendemos.

El problema es que, en nuestra sociedad, no existe esa comunicación abierta porque siempre quedan tabúes y miedos en las personas con las que te relacionas además de en una misma.

Esta comunicación abierta deberíamos tenerla desde niñas para educarnos de una manera donde percibamos el sexo como algo natural y autorrealizante para las personas, es decir, como una actividad de disfrute.

Pero, al no tener esta comunicación, no tenemos información ni modelos de cómo, qué, por qué,... sobre el sexo. Entonces te mueves por la “fantasía sexual social” que es tan opaca, poco clara y con enormes contradicciones. No sabes cómo es, sólo sabes cómo debe ser. Hasta que no lo realizas no vas a saber cómo es. Así que, mientras alcanzas tu madurez sexual, vas experimentando. Y, como en todo experimento, las cosas no suelen salir como esperas que salgan; sobre todo, dependerá de cuáles sean tus expectativas.

El problema es que nuestras expectativas son, inicialmente, las que genera esta “fantasía sexual social”; y como son unas expectativas de imposible cumplimiento, se generan muchas frustraciones.

Si a los miedos iniciales añadimos grandes frustraciones podemos llegar a no ser capaces de disfrutar del sexo, por lo menos hasta que no aprendamos que no hay expectativas que valgan en el sexo.

La pornografía refleja el ideal del “modelo sexual social”, donde se realizan las más altas expectativas y mitos que aquel modelo incorpora. Al ser un ideal, es pura fantasía, una ficción, y sólo en la ficción se puede encontrar, no existiendo en nuestra realidad cotidiana. Así, encontramos que:

- Las situaciones son inverosímiles, muy estudiadas, son claramente fantasías, aunque jueguen con la posibilidad de que nos ocurra también a nosotras. Además el entorno, generalmente, no es agradable. Sin embargo, la realidad es diferente, aunque el entorno no sea el ideal siempre buscamos que tenga un punto agradable en el que nos sintamos bien en ese momento. Se genera la expectativa de que en cualquier lugar y momento puede realizarse el acto sexual, incluso si las condiciones no son agradables o adecuadas para el disfrute.

- Las mujeres y los hombres están “bien dotadas/os” (ellas con grandes senos y ellos con penes enormes), además los cuerpos femeninos suelen estar muy cercanos al ideal social de belleza (cosa que no siempre ocurre con los cuerpos masculinos). Se establece, sobre todo para las mujeres, que tener un cuerpo bello y estar “bien dotada/o” significa que podemos tener más cantidad y calidad en nuestras relaciones sexuales. Este mandato social es muy fuerte, pero en la realidad las personas tienen gustos muy variados en cuanto a lo que les resulta sexualmente atractivo de otras personas. Se genera la expectativa de que para acceder y disfrutar del sexo hay que ser bellas/os y estar “dotadas/os”.

- Los personajes parecen “máquinas sexuales”: son incansables e insaciables, es decir, son muy activas/os sexualmente; además son muy eficaces: ellos mantienen erecto su pene durante mucho tiempo y ellas tienen orgasmos (además estos orgasmos son simultáneos para ambos). La realidad, por supuesto, no es ésta. Porque nuestro apetito sexual y nuestra efectividad dependerán de muchos factores que se conjugan en el momento del acto sexual: cómo estemos de cansadas/os, el conocimiento de nuestro cuerpo y nuestra genitalidad, si tenemos problemas rondándonos en la cabeza,… Se genera la expectativa de que hemos de estar disponibles en todo momento y en plenas facultades para realizar el acto sexual.

- La actividad sexual está limitada a la penetración y al sexo oral (aunque éste en menor proporción), sin apenas caricias, juegos previos, risas, diversión,… Esta es la imagen de la pornografía de lo que debe ser el acto sexual, donde el sexo se reduce a una mera actividad física sin intercambio de emociones o sentimientos. Es lo que socialmente conocemos por sexo. Aunque es cierto que, últimamente, se está reconociendo la importancia de los juegos previos, las caricias,… y se han incorporado a la imagen social de lo que debe ser el sexo.

Pero todavía existe la creencia de que el sexo puede vivirse como una experiencia únicamente física y separada de cualquier emoción: la separación entre sexo y amor. Lo que sucede es que no es necesario el amor o estar enamorada/o de la otra persona para reconocer que, aún así, se producen una serie de sentimientos y emociones en el acto sexual.

Lo que quiero decir es que no reconocemos que el sexo es un intercambio muy intenso entre dos personas, que implica a ambas en los niveles físico, mental, emocional y espiritual. Esta concepción del sexo nos permite vivirlo y disfrutarlo plenamente. Esta es la diferencia entre la sexualidad humana y la animal, no sólo es una cuestión física. No importa tanto la relación que tengamos con esa persona sino que, en ese momento, se realice un encuentro bello, hermoso y agradable entre dos personas.

Sucediendo que si el sexo es limitado a una actividad física, reduciendo e ignorando las implicaciones emocionales y, sobre todo, las mentales y espirituales; de manera que la vivencia del sexo es parcial, cercana a lo animal y, por tanto, deshumanizante. Si es deshumanizante, es una actividad que o produce poco placer (en comparación con el que podría proporcionar) o puede llegar a provocar dolor.

Se genera la expectativa de que se puede vivir el sexo únicamente como un acto físico, separando y descuidando el resto de las facetas que conlleva.

Existe otro aspecto clave que vislumbra la pornografía y en el cual se basa el “modelo sexual social”: las relaciones de poder que se establecen.

Toda relación de poder existe porque las personas que se relacionan entre sí se sitúan en dos posturas distintas: la persona que domina y la persona sumisa. Se puede hacer una comparación ente la postura de ser la persona activa o la pasiva en una relación sexual.

Analizando la pornografía (ideal del “modelo sexual social”) podemos ver que:
- Ella suele masturbar (manualmente u oralmente) al hombre (u otra mujer) pero pocas veces, en comparación, sucede que el hombre sea el que se lo realice a la mujer;
- Ella se deja penetrar en diferentes posturas que, normalmente, va eligiendo el hombre;
- El ritmo y la forma del acto sexual son marcadamente masculinos: ellos necesitan menos tiempo para estimularse, centran la actividad sexual en la genitalidad, y necesitan menos tiempo en llegar al orgasmo; mientras nosotras necesitamos más tiempo, juegos y caricias para estimularnos, la actividad sexual es más global y menos genital, y necesitamos más tiempo para llegar al orgasmo. Tenemos formas de comportamiento sexual diferentes.

Con todo esto podemos llegar a la conclusión de que la pornografía refleja a la mujer como pasiva o sumisa y al hombre como activo y dominante.

Esto es así porque el “modelo sexual social” está creado dentro de la sociedad, que es patriarcal. Por lo tanto, se refleja esta estructura de poder también en el sexo.

Además habría que tener en cuenta que la pornografía está hecha por y para hombres, entre otras cosas, porque su forma de estimularse es muy visual. Por ello, se intenta reflejar en ella las fantasías sexuales masculinas.

El problema no es tanto éste sino, más bien el anterior: que éste sea el modelo de referencia social, para mujeres y hombres. Produciendo que las mujeres dejen su propio placer aparcado para proporcionar placer a su compañero, y que los hombres estén centrados en su propio disfrute. Entonces sucede que tampoco se produce un buen intercambio sexual: ella puede no ser satisfecha (primero está el placer del otro, no atreviéndose a pedir y disfrutar el propio placer) y él no se satisface del todo (porque el hecho de que la otra persona esté disfrutando también es una fuente de placer). Digamos, que es una forma poco sana para ambos de vivir el sexo.

Bien es cierto que no siempre ocurre, porque no siempre estamos viviendo este tipo de relaciones y, a veces, se cambian los papeles. Además, con el tiempo y el empoderamiento de las mujeres, cada vez sucede menos, pero existe esa tendencia a comportarnos sexualmente según este modelo o referente social. Sólo estoy diciendo que hay que continuar trabajando en este sentido: acabando con las relaciones de poder en las relaciones de cualquier tipo, en este caso, las sexuales. Y lo que en su lugar pondría es: un modelo de relaciones sexualescon respeto y cuidados (hacia la otra persona y hacia un/a mismo/a).

La conclusión final no es que no se vea la pornografía, sino verla con perspectiva, crítica y realismo. Porque es un modelo imposible de llevar a la realidad y no es deseable vivirlo.

Para tener esta visión, necesitamos ser educadas/os con perspectiva de género, educación que sigue faltando a todos los niveles (escuela, familia, instituciones,…) en la sociedad. Y habría que añadir un hecho fundamental: que el sexo deje de ser un tema tabú, es decir, que se incorpore a nuestras vidas como una parte más, dándole la importancia que requiere, ni menos ni más.

Con todos estos factores podremos comenzar a crear un nuevo “modelo sexual social” más sano, completo, complejo y que nos permita un mayor disfrute de nuestra sexualidad.

Y, además, yo iría más allá, concretando en el tema de la pornografía: necesitamos crear representaciones gráficas de este nuevo “modelo sexual social”de igualdad de género, ya que es una de las formas más completas y fáciles de hacer comprender y hacer llegar la nueva teoría propuesta. Porque si no existen estas nuevas representaciones visuales de lo que sería la práctica de esa teoría, la curiosidad seguirá satisfaciéndose a través de las representaciones visuales existentes (pornografía) y su negativo y patriarcal modelo continuará siendo un importante referente para la vida sexual de las personas.

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XXIV - 2005

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