Multiples intervenciones con un objetivo común: desactivar la violencia de género

Lunes 7 de mayo de 2012, por Pilar Pascual Pastor




La experiencia profesional y la especialización en el trabajo con mujeres desde la intervención psicológica con perspectiva de género (lo que significa tener muy en cuenta las consecuencias negativas de la sociedad patriarcal y la educación sexista para la salud mental de las mujeres) aconsejan trabajar de manera consciente las distintas expresiones de la violencia masculina hacia la mujer por que siguen siendo un valor social, cultural y educativo todavía muy extendido y sobre todo totalmente normalizado, dentro de los distintos ámbitos de nuestra sociedad (familia, medios de comunicación, mundo laboral, justicia,...)

En el Centro “Entre Nosotras” existen diferentes itinerarios terapéuticos, dependiendo de las distintas problemáticas que presentan las mujeres. Sin embargo, consideramos que trabajar la violencia de género es imprescindible en todos ellos. Aunque los objetivos que nos proponemos en cada uno son claramente diferenciales.

El gran número y el extenso abanico de edades de las mujeres que utilizan nuestro centro (18 a 65 años) nos permiten abordar este tema desde todos las áreas de la intervención. Cuando trabajamos con mujeres jóvenes, nuestra propuesta gira en torno a la sensibilización y a la prevención; cuando nos dirigimos a mujeres de mediana edad nuestro objetivo es visibilizar la violencia y concienciar sobre sus formas más sutiles y normalizadas; cuando trabajamos con mujeres que están sufriendo la violencia intentamos que comprendan su realidad globalmente, que atribuyan correctamente las responsabilidades de lo que les está sucediendo y decidan por ellas mismas salir de esa terrible situación y, por último, cuando trabajamos con mujeres que están sufriendo las secuelas de haber vivido la violencia intervenimos directamente en la recuperación de su autoestima, su confianza personal y en el desarrollo de sus capacidades de autonomía, así como en la prevención de futuras relaciones afectivas.

También perseguimos un último objetivo, y es que todas las mujeres que pasan por nuestro centro aumenten su capacidad crítica, sé empoderen como mujeres, y la expresen contra la sociedad que las discrimina, además de que reivindiquen relaciones de buen trato en todos los ámbitos de participación, así como la igualdad de oportunidades para todos y todas.

A continuación se describen los itinerarios terapéuticos y los momentos en los que se trabaja la violencia de género en “Entre Nosotras”:

El primer paso de nuestro trabajo consiste en recopilar toda la información imprescindible para conocer la realidad biopsicosocial de cada mujer y la problemática que presenta. Para ello, cada mujer rellena una serie de cuestionarios y realiza una entrevista diagnóstica con alguna de nuestras psicólogas. Se trata de recoger información sobre cuestiones muy diversas de la vida de cada mujer, estado general, salud, historia de vida. En concreto, nos interesa conocer el ambiente familiar donde fue criada, el modelo de relación de pareja de sus progenitores, la historia y evolución de sus propias relaciones amorosas, si ha sufrido violencia en cualquiera de las etapas de vida, etc... Para el tema que nos atañe, recogemos un cuestionario, en el que se describe una relación de mal trato, donde la mujer ha de valorar cómo es su relación de pareja actual, con respecto a la presentada. Es decir, en todos los casos creemos muy relevante conocer datos referidos a la violencia de género, aunque este no sea el motivo de consulta de la mujer.

A continuación la psicóloga entrevistadora analiza los datos recogidos y determina el itinerario mejor para cada caso.

1. Cuando la psicóloga determina que la mujer está sufriendo o ha sufrido malos tratos en la pareja, pueden ocurrir varios casos:

1.1. La mujer es consciente de su situación y demanda ayuda directa para afrontar el problema. En este caso la mujer convive con el maltratador, y su expectativa es creer que la relación tiene arreglo, que ella es la responsable y puede cambiar. El objetivo que nos proponemos con estas mujeres, además de apoyarlas en todos los niveles, es que entiendan la situación que están viviendo, que ajusten de forma realista el grado de responsabilidad que tiene cada uno, y que comprenda que la solución pasa por no aceptar los malos tratos y por desear cuidarse y respetarse así misma. Es decir, por comprender que las consecuencias de vivir una relación de violencia son tremendamente perjudiciales para ella y sus hijos e hijas, y que sólo ella puede romperla. El itinerario que proponemos para estas mujeres es realizar unas sesiones de terapia individual y después integrarlas en el Taller de violencia de género en la pareja, para posteriormente, si fuese necesario hacer el taller de ruptura de pareja.

1.2. Las mujeres que ya no conviven con los maltratadores pero que padecen las secuelas de haber sufrido, en la mayoría de los casos, largas convivencias abusivas. La demanda de este grupo es entender lo que las ha sucedido y poder superar el grave malestar psicológico que presentan (gran desconfianza en sí mismas, altos niveles de ansiedad y estados depresivos), también aquí se demanda apoyo para superar el proceso judicial al que han de someterse para separarse legalmente y las distintas problemáticas que genera la propia separación (aumento de la violencia, la protección; problemas económicos, incumplimientos de pensiones; problemas con los hijos/as, custodias, régimen de visitas, chantajes emocionales, utilización perversa,...). En este caso, nuestra propuesta es realizar unas sesiones de terapia individual y después integrarlas en el Taller de violencia de género en la pareja y después hacer los talleres de autoestima y habilidades sociales.

1.3. La mujer que no es consciente de sufrir malos tratos, por el contrario cree vivir en una situación totalmente normalizada, aunque en realidad presenta un nivel de tolerancia a la violencia bastante alto. Su expectativa o su motivo de consulta es poder mejorar su relación de pareja. Esta situación se repite muy frecuentemente cuando la violencia es “sólo” de tipo psicológico. En estos casos, se sigue indagando sobre el tema en la terapia individual, con el objetivo, de que sea la propia mujer la que entienda que es la relación que mantiene la que le está produciendo el malestar psicológico. Después se aconseja un taller de depresión de género, donde se revisan en grupo todas las áreas de la vida cotidiana de mujeres de su generación y las problemáticas más frecuentes (pareja, sexualidad, hijos/as, ocupaciones, reparto de tareas y responsabilidades,...). Con respecto a la violencia en la pareja, hacemos visibles todas sus formas, para que puedan analizar desde este prisma sus propias relaciones de pareja.

Un aspecto muy importante es que estos talleres los comparten mujeres que no sufren malos tratos (aunque si algún tipo de microviolencias), con mujeres que si los sufren, aunque sin ser conscientes. Las experiencias de las primeras provocan en las segundas los elementos necesarios de análisis y comparación que, en la mayoría de los casos, son los que les ayudan a abrir los ojos a su propia realidad, precipitando así el cambio hacia su bienestar.

2. Cuando la psicóloga determina que una mujer no sufre ni ha sufrido malos tratos en el ámbito de la pareja, nuestra labor en este campo se diversifica hacia la violencia de género en general y pretende conseguir varias metas:

- Sensibilizar y concienciar sobre la importancia de luchar contra la violencia de género en nuestra sociedad.
- Visibilizar las formas de violencia en la pareja, desde las más elementales y sutiles hasta las más drásticas, para que así puedan prevenir o cambiar posibles relaciones de mal trato
- Reivindicar relaciones igualitarias en todos los ámbitos.

Pretendemos conseguir estos objetivos a través de las siguientes propuestas de talleres:

Talleres de depresión de género para mujeres jóvenes, para mujeres de mediana edad y para mujeres mayores.

Como se explicó anteriormente, estos talleres hacen una revisión de la vida cotidiana y de los conflictos, intereses y necesidades que caracteriza a grupos de mujeres que pertenecen a una mismas generación. Las imposiciones de género que ha vivido una mujer que en la actualidad tiene 55 años (nacida en el año 1949, durante el franquismo), no coinciden con las de una mujer de 25 (nacida en el año 1979, durante la democracia), aunque todavía vivimos en una sociedad claramente patriarcal.

Taller de ruptura de pareja

La separación de una pareja es uno de los hitos vitales que más afectan a las mujeres. Para una mujer fracasar en el sostenimiento de una pareja y, en la mayoría de los casos de unos/as hijos/as, supone un gran varapalo para su autoestima, su sentido de la vida y su concepción de las relaciones afectivas. Nuestra experiencia nos avala al certificar que un gran número de mujeres que realizan este taller ha estado viviendo relaciones abusivas, cuanto menos, en forma de microviolencias, sin ser consciente de las mismas. Sin olvidar, que atravesar el proceso legal de separación sigue siendo más discriminatorio para la mujer y que, en ocasiones, las mujeres (sobre todo las que se han dedicado su larga vida a trabajar dentro del hogar) no están protegidas jurídicamente de las penurias económicas a las que les someten sus ex-maridos o a los chantajes emocionales que realizan a través de los/as hijos/as.

Taller de incesto o abusos sexuales en la infancia.

Quizás estemos ante una de las situaciones más crueles de la violencia de género permitidas por la sociedad patriarcal y favorecida por el pacto de silencio. Nos referimos al abuso sexual que sufren las niñas a manos de adultos, en la mayoría de los casos su propio padre o padrastro. Las graves secuelas que ocasionan los abusos en el desarrollo psico-afectivo-sexual de las niñas, son la causa graves trastornos en la personalidad y la salud mental de la mujer adulta.

Taller de autoestima y Taller de habilidades sociales y solución de conflictos.

El objetivo de ambos talleres con respecto a la violencia de género es proporcionar, en el primer caso los elementos necesarios para aumentar la confianza y la autoestima de la mujer que ha sufrido violencia y, en el segundo caso, los recursos necesarios para aumentar la asertividad en las relaciones sociales, como garantía de que las futuras relaciones sean de buen trato.

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XXIII - 2004

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