Desmontando Mitos sobre la Bisexualidad

Colectivo no te prives

Viernes 4 de mayo de 2012




La Comisión de Educación, Formación y Voluntariado del Colectivo NO TE PRIVES ha editado una interesante guía, Fresa y Chocolate, que aclara perfectamente los conceptos y rompe muchos de los mitos que existen sobre la Bisexualidad.

Explican en esta guía, que en el esquema tradicional dualista, la orientación del deseo se establece en dos categorías antagónicas, la homosexualidad y la heterosexualidad, negando la orientación sexual bisexual o en el mejor de los casos, considerando la bisexualidad la mera suma de las otras dos orientaciones. Sin embargo, la bisexualidad es una orientación en sí misma, la de aquellas personas que se sienten atraídas de forma física o afectiva por otras personas independientemente de su sexo.

La persona bisexual se enfrenta a una doble invisibilidad social y cultural, ya que, por un lado, las personas heterosexuales en su mayoría las consideran homosexuales y, por otro lado, los colectivos LGTB y muchas personas homosexuales las consideran heterosexuales o simplemente homosexuales encubiertas.

De esta manera las personas bisexuales se sienten incomprendidas, coartadas y limitadas en el acceso a una información veraz, digna y positiva sobre una identidad y orientación sexual poco entendida y llena de mitos y prejuicios.

MITOS HABITUALES SOBRE LOS Y LAS BISEXUALES

1. Son personas promiscuas

De entrada, el concepto de promiscuidad lleva implícita una valoración moral negativa de desviación de la norma tradicional de monogamia, valoración que, por lo general, se ha dirigido contra los homosexuales; no obstante, a medida que han logrado mejorar su situación social, esta acusación ha recaído en las personas bisexuales, cuyas conductas sexuales en este punto –monogamia o no monogamia- no difieren del resto de la población.

2. Son personas viciosas

La idea de vicio aquí manifestada hunde sus raíces en la idea de pecado que impregna el estricto código moral judeo-cristiano, claramente empleado como medio de control social contra toda aquella persona que no siga los planteamientos ideológicos del grupo social dominante. Es una acusación que puede –y, de hecho, lo hace- dirigirse a su conveniencia contra cualquier grupo disidente, no sólo las personas bisexuales.

3. Son infieles por naturaleza

La fidelidad sexual, es una decisión libre y voluntaria, con independencia de la orientación sexual. Que una persona bisexual concreta sea infiel no quiere decir que necesariamente todas las personas bisexuales lo sean.

4. No pueden estar sólo con una pareja

La bisexualidad es una orientación sexual, independiente de un estilo de vida como lo son la monogamia o la no monogamia. Las personas bisexuales son tan capaces como cualquiera de comprometerse o no a largo plazo en una relación monógama con alguien ya que no necesita en todo momento de su vida mantener relaciones con personas de su mismo y distinto sexo bien en el plano afectivo o sexual.

5. Están confundidas respecto a su sexualidad

La heteronormatividad imperante divide el mundo entre personas heterosexuales y personas homosexuales, y no entiende de más posibilidades. La presión social, por tanto, sobre las personas bisexuales para que encajen en una u otra categoría es tan brutal que les fuerza a castrar una parte de su identidad si quieren verse reconocidos socialmente, sin que de este modo se les permita el desarrollo integral de su personalidad.

6. Son personas inmaduras

El mito de la inmadurez deriva de ciertas tesis biologicistas, derivadas de la observación de las conductas sexuales de los machos de mamíferos como los ciervos, los cuales, tras un inicio sexual con otros individuos del mismo sexo biológico, por lo general pasan posteriormente a copular con las hembras. De este modo, por analogía, se postula la existencia de unas supuestas fases o etapas sucesivas en la sexualidad humana, primero de homosexualidad (inmadurez), luego de heterosexualidad (madurez), que en el fondo no hace sino negar la existencia de cualquier orientación sexual que no sea “la buena”, es decir, la heterosexual. Aquí atribuir la inmadurez a las personas bisexuales viene a estar íntimamente conectado con el mito de la confusión, como si la bisexualidad fuera una supuesta transición “mal hecha” y no una verdadera orientación sexual, la bisexual.

7. Son personas cobardes

Este mito viene a afirmar que todo bisexual es en realidad un gay o una lesbiana que no se atreve a asumir su condición por miedo a perder los privilegios sociales de los heterosexuales de los que disfrutan junto con los placeres de la homosexualidad. Es en realidad otra forma sutil de negar la existencia de la bisexualidad como orientación sexual, al tiempo que se olvida que hay muchas personas LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) no sólo bisexuales, que, o bien no pueden ser visibles, o bien han escogido ser invisibles.

8. Les da igual “carne que pescado”

De entrada, la frase (cuya variante moderna más conocida define al bisexual como la persona que cuenta con el doble de posibilidades de ligar en una noche) deriva de las ideas de promiscuidad y de vicio que ya vimos antes, pero es que además hace referencia a un error común, la presunción de que las personas bisexuales se sienten atraídas por hombres y por mujeres en la misma proporción el 50 %. La realidad es mucho más variada, y los gustos de cada cual llevan de por sí cierta dosis de selección - ni todos los hombres heterosexuales las prefieren rubias, ni ligan más las lesbianas de pelo largo-.

9. Son vehículos de transmisión de enfermedades

Difundido primordialmente a principios de la década de 1980 en relación al VIH, de cuya expansión entre la población heterosexual se culpó inicialmente a la supuesta promiscuidad de los hombres bisexuales. Ninguna orientación sexual “causa” una enfermedad. Lo que sí es cierto es el elevado riesgo de contagio de infecciones de transmisión sexual – incluido el VIH - que supone para cualquier persona (sea cual sea su orientación sexual) las prácticas sexuales sin protección.

10. Son una amenaza

¿Para quién o para qué? La razón de ser de este mito estriba en el hecho de que, desde el momento en que la bisexualidad rompe la rigidez de roles y comportamientos en el plano sexual que la sociedad heterosexista tradicional nos ha impuesto a todas las personas, se abre la puerta a la libertad de elección sexual para cada una con independencia de su condición de hombre o mujer. En este sentido si es una amenaza, pero para el control social a través de la represión sexual.

Ver en línea : Artículo extraido de "La Boletina" Nº XXXI - 2011

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