Deshaciendo nuestros nudos emocionales: Taller Afectivo Sexual en Entre Nosotras

Viernes 4 de mayo de 2012




A día de hoy no se ha desarrollado una educación sexual desde la infancia que permita descubrir a las criaturas su potencial sexual. Y por tanto, sigue siendo muy necesario desarrollar talleres para que las personas puedan desaprender lo que han interiorizado de una socialización negativa, y así conectar con sus necesidades personales a través del redescubrimiento del placer lúdico del erotismo.

Dentro de este objetivo general, hemos planteado un taller terapéutico dentro de nuestro espacio Entre Nosotras.

Las mujeres hemos sufrido mucho en nuestro recorrido histórico. Hemos pasado de no existir como seres sexuales a tener que ser hipersexuadas, pero como una forma de satisfacer un deseo sexual masculino mitificado. Hemos pasado de una obligación a otra centradas en las necesidades ajenas, hemos utilizado nuestro cuerpo para conseguir un poco de afecto, o para evitar enfrentarnos a conflictos.

Y necesitamos encontrarnos con nosotras mismas, saber qué es lo que realmente nos erotiza, independientemente de que sea funcional o no para los demás.

El eje transversal del taller es fomentar una sexualidad autónoma centrada en las propias necesidades, y para eso hay que reconstruir el afecto socializado dependiente de una sexualidad servil, para convertirlo en un afecto que permita redirigir las necesidades sexuales reales hacia nuestra satisfacción personal.

Buscamos a mujeres que quieran sentirse dueñas de su sexualidad, que quieran abrir en su mente un espacio para echar fuera las ideas que las bloquean y las hacen sufrir, y dejar hueco para explorar cómo vivirían su erotismo si no tuvieran que estar pendientes de lo que otras personas esperan de ellas. Para poder hacer este proceso lo más importante es estar dispuestas a jugar, jugar y jugar, como si fuéramos niñas, manteniendo a raya nuestros prejuicios, acogiendo nuestros descubrimientos con ternura y curiosidad.

El desarrollo del taller tiene un hilo conductor, que va deshaciendo poco a poco los nudos de nuestra sexualidad femenina, desde el pasado hasta el presente para abrir nuevas posibilidades hacia el futuro; y desde el placer global de nuestro cuerpo hasta el más específico, para profundizar en las diferentes capas de nuestro erotismo.

Primero analizamos cómo ha condicionado la socialización afectivo-sexual en cada aprendizaje personal de las mujeres del grupo, desde nuestra niñez hasta nuestra historia sexual compartida. Y vemos como el nivel de afecto recibido configura nuestra autoestima femenina, necesaria para atrevernos a caminar la sexualidad con confianza en nosotras mismas; y como esto repercute en todo nuestro recorrido hasta ahora.

En un segundo bloque dedicamos tiempo a observarnos, a mirarnos en el “espejo”, para ver qué trabas tenemos para sentirnos a gusto dentro de nuestro cuerpo, para sentirlo con más intensidad desde el placer, para quererlo y mimarlo, y si es necesario, reconciliarlos con él. Le dedicamos una atención especial a nuestra vulva, que sigue siendo una gran desconocida, hasta le escribimos una carta, como si fuera una amiga importante perdida por el camino. Buscamos ampliar nuestro concepto de sexualidad genital a toda nuestra capacidad de sentir placer en nuestro cuerpo. Queremos saborear los sentidos, combinar ingredientes viejos y desconocidos para conseguir recetas más sabrosas, y potenciar nuestro erotismo. Nos relacionamos con nuestros genitales respetando su ritmo personal, sin exigencias ni críticas, escuchando lo que necesitan de verdad. Y por supuesto, nos hacemos conscientes de qué estímulos avivan nuestros deseos sexuales, y permitimos que la fantasía erótica se vaya desplegando, mientras nos vamos despojando de la vergüenza aprendida.

Por último, nos centramos en la manera de relacionarnos sexualmente en el presente, identificando las dificultades que tenemos para que nuestra manera de comunicarnos sea lo más satisfactoria posible, tanto en un contexto de ligoteo como en un vínculo estable de pareja. Por ejemplo, buscamos como disfrutar con más libertad de forma consciente cuando seducimos y nos seducen, no permitiendo que el miedo al rechazo nos condicione negativamente. Analizamos como mejorar la calidad humana del erotismo, con la intención de aumentar el respeto y la confianza dentro de una relación, y así poder desarrollar la conexión y la complicidad, necesarias para construir algo que merezca la pena vivir.

Muchas veces, las mujeres nos convencemos para hacer un taller de sexualidad, por el malestar generado en nuestras relaciones de pareja, y buscamos pautas para solucionar los problemas dentro de ese contexto, llevadas por el miedo al rechazo de nuestra pareja si no “funcionamos con normalidad”. En este taller planteamos lo contrario, primero tengo que ver qué dificultades tengo para estar bien conmigo misma y buscar la vía para estar conectada con mis necesidades; y después me podré plantear qué quiero compartir y con quién. Ir de nuestra vivencia individual de la sexualidad a la compartida, y dar una prioridad a enriquecer la primera como base para desarrollar la segunda de forma igualitaria, es fundamental para provocar un cambio real y profundo.

Las mujeres necesitamos crear nuestra propia manera de vivir el placer sexual, explorando nuestro territorio corporal y mental con curiosidad lúdica, inventando nuevas formas de llamar a nuestras sensaciones, partiendo del respeto y del afecto hacia la persona más importante de nuestra vida: nosotras mismas.

Ver en línea : Artículo extraído de "La Boletina" Nº XXXI - 2011

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